Cuando una persona comienza a practicar un arte marcial en el cual sean utilizadas técnicas, tanto de ataque como de defensa, que deben ser ejecutadas con los miembros inferiores, por lo general suele preocuparle más su buena elongación que su estado físico en general y su alimentación, cometiendo el error de estar siempre comparando la altura de sus patadas con las de los otros alumnos.

El intentar de manera constante una mejor y mayor elongación muchas veces se convierte en una obsesión poco creativa y muy nociva que puede acarrear lesiones en el deportista.
Muchas veces el practicante se encuentra en exceso ansioso lo que puede traerle consecuencias psicológicas y físicas poco deseables.
Tiene mucho que ver con este tema el tipo de arte marcial que se practique y también el instructor a cargo de las prácticas, ya que no es igual la autoexigencia en las prácticas de artes marciales coreanas que en las japonesas.

Por otra parte, no es necesaria tanta autoexigencia, ya que es falsa la afirmación que en algunas artes marciales como el caso del Tae-kwon-do sea una condición excluyente el tener una elongación bien desarrollada.

El instructor tiene aquí un papel muy importante por su responsabilidad en la eseñanza del arte marcial de que se trate.

El tener una patada bien elevada o lo que es lo mismo patear alto es algo que el practicante logrará a través de un entrenamiento, pero que mal hecho puede causarle graves problemas en su físico.

La flexibilidad es en realidad una cualidad que tienen algunas materias para deformarse hasta un determinado punto sin romperse cuando le es aplicada una presión.

La elasticidad, es la capacidad que tiene una materia para deformarse, igual que lo hacen las flexibles, pero que vuelve a recuperar su forma original una vez que no existe más fuerza actuando sobre ella.

El que una persona posea mayor o menor flexibilidad o eleongación depende de diversos factores como por ejemplo el hereditario, la edad y la alimentación, sólo por nombrar algunas.

Una persona adulta debe practicar su elongación en la medida de sus posibilidades evitando exagerar en este tema, ya que puede llevarlo a sufrir lesiones.

Otra cosa a tener en cuenta es que los grandes maestros de artes marciales de épocas antiguas no pateaban a las alturas como se entrena en la actualidad.

También es cierto que no existían en esa época operaciones como una tenotomía subcturánea hecha en los abductores del muslo que teóricamente produciría un aumento “pequeño” en la elongación, ignorando el riesgo quirúrgico que puede traer esto con el sólo objetivo de patear un poco más alto.

Si se realiza un entrenamiento dentro de lo normal se logrará elongar y tener mayor elasticidad, pero no debe llegarse a excesos para poseerla, porque ese no es el principio filosófico de un arte marcial.

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