En las películas de artes marciales las dotes interpretativas suelen pasar a un segundo plano, lo importante en el género es saber repartir mandobles a diestro y siniestro. Jim Kelly (Paris, Kentucky, EE UU; 1946) sabía hacer eso a la perfección, su formación como karateka se lo proporcionaba, y además tenía una imagen ideal para la época en la que actuaba. Hablamos de la década de los setenta, el pelo a lo afro y las patillas largas se imponían, especialmente en la sociedad y en la cultura afroamericana. Cuando Kelly apareció en Operación Dragón (1973) junto al mítico Bruce Lee, se convirtió en un actor de culto para varias generaciones de adoradores del cine de artes marciales.

Jim Kelly falleció el pasado sábado en San Diego (California) a consecuencia de un cáncer a los 67 años de edad, según informó su mujer. Desde muy joven destacó en varios deportes, pero se decantó por el fútbol americano cuando ingresó en la universidad. Tras su primer año, decidió abandonar el balón ovalado y centrarse en el karate. Cuando consiguió el cinturón negro en 1969, Kelly tenía claro que las artes marciales serían la llave para lograr su verdadero objetivo: ser actor. Y por eso se mudó a Los Ángeles.

Ya en California, compitió y venció en diferentes torneos de karate. En 1971 abrió su propio gimnasio y poco después obtuvo su primer papel en la gran pantalla con la película Melinda. En 1973 le llegó su gran oportunidad cuando le ofrecieron actuar junto a Bruce Lee en Operación Dragón, finalizada solo unos meses antes de la muerte del mítico actor estadounidense de origen chino. En el filme, Kelly interpretaba el papel de Williams, un experto en artes marciales que acude a un torneo organizado por un capo de la mafia china.

Kelly siempre se mostró encantado por haber trabajado con Bruce Lee. “Una de las mejores experiencias de mi vida”, recordaba en una de sus últimas entrevistas, “Bruce era increíble, aprendí mucho trabajando con él”. La muerte de Lee hizo que Operación Dragón se convirtiese en un clásico y el filme pasó a ser un referente de un género cinematográfico que vivió su apogeo en esa década de los setenta.

El éxito de la producción propició que Jim Kelly se ganase un contrato para grabar tres películas con Warner Bros. Además, apareció en un buen número de filmes, entre los que destacaron Black Belt Jones (1974) y Black Samurai (1977), donde tuvo papeles protagonistas. Era la época del blaxploitation, un subgénero donde predominaban los actores de raza negra en unos filmes llenos de persecuciones con coches, disparos y música funky de fondo.

Finalizada la década, el trabajo en el cine empezó a escasear para Kelly, quien solo apareció en un puñado de producciones de bajo presupuesto. Optó por centrarse en dar clases privadas de artes marciales y en participar en salones de cómic, donde era agasajado por los numerosos fans que aún lo recordaban mientras firmaba autógrafos. En 2004 apareció en un anuncio publicitario junto a la estrella de la NBA LeBron James. Fue una de sus últimas apariciones públicas.

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