Este niño se largó a llorar en la clase de Karate. Cuando su rudo maestro se da cuenta, hace ESTO

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En un mundo competitivo como en el que vivimos, pareciera ser que contactarse con nuestras emociones ya no está completamente permitido. Hemos llegado a un punto en el que es más importante conseguir cosas y alcanzar metas, antes que entender verdaderamente por qué nos pasan ciertas cosas, por qué nos sentimos de determinada manera y que darnos espacio para realmente ser felices. Ahora, si llevas esto al plano de una clase de karate, lo primero que uno pensaría es que la realidad se exacerba completamente. ¿Está permitido llorar en un lugar de fuerza y lucha? ¿Podemos contactarnos con nuestras emociones en un lugar como ese? Pues, según el profesor Jason Wilson, hacerlo es vital.

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